Cosas que te van a interesarFeminismo

TBT: Luchar contra el mal nunca fue tan sexy

Hace casi cinco años que Silvialba analizaba la representación de heroínas en el mundo del comic. ¿Qué ha cambiado desde entonces?

Soy una atrevida, lo sé, voy a escribir sobre cómics de súper héroes sin haberme leído ninguno. Pero quizá precisamente por eso pueda hacerlo de una forma más imparcial, ya que voy a hablar de ellos desde fuera, como una potencial lectora.

No me entendáis mal, me encantan los súper héroes, la lucha contra el mal y para conseguir un mundo mejor y más justo. Pero en las últimas semanas he visto que el mundo del cómic está revolucionado con los nuevos números, y no precisamente porque haya disminuido la calidad de las historias, sino por la manera de contarlas. Y esto no me preocupa como lectora, pero sí como mujer.

Por lo visto, la tendencia es mostrar más desnudos gratuitos, más poses sexys y más sexo, sin que aporte nada al hilo argumental. Y eso no sería un problema si todos los personajes, masculinos y femeninos, fueran mostrados por igual; pero resulta que los desnudos y poses suelen ser protagonizados exclusivamente por personajes femeninos.

Hace ya un tiempo, Sovcolor nos enseñaba en sus fugaces lo ridículo que sería ver a un súper héroe vistiendo o posando como una súper heroína. Entonces, ¿por qué no es ridículo cuando una mujer sale ligera de ropa o posando? Si no aporta nada a la historia, ¿qué importa que en una escena aparezca en ropa interior o totalmente vestida? Está claro que la estética juega un papel muy importante en las novelas gráficas, pero muchas veces un desnudo o una pose está totalmente fuera de lugar.

Desnudos aparte, pasemos a cómo se representa la sexualidad femenina. Los personajes femeninos tienden a presentarse con una mayor liberación sexual: la mujer ya no está sometida a los deseos del hombre, sino que da rienda suelta a sus propios deseos. Esto tampoco es un problema en sí, si no fuera porque da lugar a una promiscuidad gratuita. No se muestra a una mujer liberada y dueña de su sexualidad, sino lo que un hombre piensa que es una mujer liberada sexualmente: una ninfómana.

En The Big Problem with Superheroines and Their ‘Liberated Sexuality’ lo explican mucho mejor que yo. Pero resumiendo: para ellos una mujer liberada sexualmente es un hombre con tetas y vagina.

Un cómic, como cualquier obra literaria, no deja de ser un reflejo o una interpretación de la sociedad y sus valores, por lo que podemos ver en él rasgos de la sociedad en la que se basa. Y en este caso, los rasgos sociales comunes en el cómic y la realidad son: la gran importancia que se le da a las apariencias y la errónea idea que se tiene de una mujer sexualmente liberada.

Por otra parte, un cómic, y más si es de súper héroes, tiene un mensaje o una moraleja: la lucha contra el mal y la consecución de un mundo mejor. Este mensaje es válido tanto para hombres como para mujeres, pero mientras a los súper héroes los muestran con armaduras y trajes protectores, a ellas las ponen con la menor cantidad de ropa posible.

Por lo tanto, si eres chica y quieres luchar contra el mal, hazlo cubriendo tu cuerpo lo menos posible y con unos pechos enormes, además de ser una ninfómana.

A estas alturas, muchos pensaréis que digo todo esto porque no me gustan los cómics o, generalizando, porque a las chicas no les gustan los cómics. Incluso algunos responsables de editoriales piensan que eso es así, haciendo oídos sordos a la cantidad cada vez mayor de blogs, podcast o programas de televisión especializados dirigidos por mujeres.

De hecho, me consta que más de una colaboradora de Escéptica es aficionada a los cómics. ¡Levantad la mano!

Ya para ir acabando, os pido un ejercicio de lógica: centrándonos en el escote que lucen muchas de nuestras súper heroínas favoritas, pensad en los muchos inconvenientes que tiene a la hora de luchar cuerpo a cuerpo.

Y es que las armaduras son para lo que son, no tienen un cometido estético, sino que tienen que salvarte la vida en un combate cuerpo a cuerpo.

SOBRE LA AUTORA:

Silvialba (@silviaacolado)

Minera, atea agnóstica, estudiante a ratos y escéptica a tiempo completo.

Previous post

Posts desde Skepchick: ¿El Ice Bucket Challenge financió un importante avace sobre la ELA?

Next post

TBT: ¿Y ahora qué hacemos?

Lulú

Escéptica gracias a Google, pasó su infancia discutiendo con sus profesores de Historia y Religión. Ahora que encontró amigos de su misma especie, dedica sus horas libres al activismo escéptico y a discutir con profesores de Historía y Religión (cuando no está perdiendo el tiempo en google)

No Comment

Leave a reply