Anti-cienciaDesahogosThrowback Thursday

TBT: Ni como parar este virus en tu correo

Se acerca la Noche de Brujas, y, por eso, hoy el Throwback Thursday nos trae unas fiestas verdaderamente de terror. No se necesita disfraz, sólo ignorancia y una paleta con saliva virulenta.

Supongo que todos ustedes ya escucharon esta historia, pero no puedo contener la rabia que me da este ejemplo de extrema irresponsabilidad y estupidez humana, y aunque sea nada más para ayudarme a desfogar y mantener una semana más mi precaria salud mental, por favor permítanme despotricar un rato.

Aviso legal: en Escéptica no nos hacemos responsables de derrames de bilis, aneurismas, depresiones o cualquier otro efecto secundario que esta dosis de cruda y asquerosa realidad le pueda causar al lector.

Cuando tenía unos cinco años, me dio varicela, y en un abrir y cerrar de ojos me encargué de contagiar a mis hermanos e incluso alguno de mis vecinitos (una disculpa tardía a los involucrados, por cierto). Mi memoria respecto a este incidente es un poco limitada, pero recuerdo tres cosas muy claramente:
1) que la comezón era verdaderamente espantosa,
2) que para aliviar los síntomas mi mamá nos hacía tomar largos baños en un polvo blanco (posiblemente avena) que olía a rayos y no servía absolutamente de nada… bueno, pensándolo bien, quizá las nauseas que nos causaba el olor del polvo nos ayudaban a olvidar la comezón por un rato,
3) que escuché a algún adulto declarar que era mejor que nos diera varicela entonces, que estábamos chicos, porque la varicela se podía complicar mucho en los adultos.

¿A qué viene está reminiscencia de mi infancia? Bueno, que a pesar del último comentario, no recuerdo que los papas de mis compañeritos de la escuela se hayan organizado para traer a mis amigos a la casa para jugar a las escondidillas y de paso toserles un par de veces en la cara, y mucho menos que mis papas hayan comercializado paletitas (chupa chups, para nuestros lectores españoles) con mi virulenta saliva entre sus amistades. Sin embargo, esto es básicamente lo que el movimiento antivacunas está promoviendo con las llamadas fiestas de varicela.

Las fiestas de varicela no son nada nuevo. De acuerdo a Wikipedia (y ya sabemos que Wiki nunca puede estar mal…), la primera referencia a este tipo de fiestas se encuentra en una carta que Lady Mary Wortley Montagu le escribió a su amiga Sarah Chiswell, describiendo fiestas de niños en Estambul diseñadas para inocular “controladamente” a los pequeños, y evitar complicaciones en el futuro*. Parece que fue la misma Montagu quien esparció esta moda a Inglaterra en el siglo XVIII.

La versión moderna de estas fiestas implica, entre otras cosas, apoyarse en los grupos de Facebook y otros foros de discusión para encontrar niños con varicela cerca de ti y organizar fiestas de inoculación. La “modernización” también implica que los orgullosos padres pueden desplegar en blogs fotografías de sus hijos cubiertos de ronchas, jactándose de lo maravillosa que es la exposición natural a la varicela. Me imagino que sus pobres hijos estarán pensando algo ligeramente diferente mientras sus progenitores apuntan la cámara de fotografía directo a sus granulientas caritas. Quizá están pensando en mandarlos a un asilo de ancianos en cuanto cumplan los sesenta. O quizá están planeando vengarse contagiándolos de herpes proveniente de una prostituta llamada “La Vieja Frida”, como en este episodio de South Park.

Pero dejémonos de fantasías. ¿A qué se referirán con exposición natural? Ah, cierto; se me olvidó mencionar que otra pequeña diferencia con las épocas de Lady Montagu es que desde hace ya varias décadas existe una vacuna para la varicela.

La vacuna contra el virus de la varicela zóster fue introducida en Japón y Korea en 1988, y ahora forma parte de las vacunas básicas en varios otros países como Estados Unidos, Australia y Canadá, aunque muchos países en Europa todavía no la establecen como parte de las vacunas de rutina. En Estados Unidos, el programa de vacunación contra la varicela ha disminuido la incidencia de esta enfermedad drásticamente en un periodo de tan sólo 12 años, al igual que las muertes y las hospitalizaciones relacionadas con la varicela. También es considerada una vacuna muy segura, que rara vez da lugar a efectos secundarios serios. Pero para que no me tachen de sobrevender la idea, sí existe una controversia con respecto al uso de esta vacuna. Al parecer, los adultos de generaciones pasadas estaban continuamente expuestos al virus de la varicela a través del contacto con niños contagiados, reforzando naturalmente su inmunidad a lo largo de su vida. Ahora que el virus es menos común gracias a la vacuna, la inmunidad de los adultos a este virus es más débil, y parece haber dado lugar a una mayor incidencia del herpes zóster en adultos (el herpes zóster, o culebrilla, es una enfermedad producida por la reactivación del virus latente de la varicela). Supongo que esta debería ser una consecuencia temporal, en lo que se logra que la mayor parte de la población se encuentre vacunada contra la varicela.

Pero volvamos al tema central de esta diatriba. La idea de que un padre exponga a su hijo a la peligrosa versión de la varicela natural, en lugar de inocularlo con la versión atenuada del virus contenida en la vacuna es ya bastante loca, en mi opinión. Pero esto no es lo que me tiene haciendo bizco del coraje. Resulta que ahora están utilizando la página de Facebook para buscar gente que les pueda proporcionar saliva, paletas, y ropa infectada a través del correo. Incluso, una mujer de Nashville, Tennesse puso un anuncio en dicha página, vendiendo paletitas viruletas por tan solo 50 dolares: ¿Eres un padre responsable que le preocupa que a sus hijos le salgan caries? No hay, problema; Wendy Werkit, la mujer en cuestión, es bastante flexible y por el mismo precio te ofrece otras presentaciones, como bastoncillos infectados, o la mismísima saliva inoculada de sus desdichados hijos. ¿Te preocupa la seguridad de la transacción? No temas. Wendy te garantiza una transacción segura por PayPal. Aclaración: una transacción monetaria segura, porque en cuanto a la salud de tus hijos, no hay garantías ni devoluciones. Ah, y nada más para recalcar el punto, ¡todo esto ocurre por correo!

Vamos rápidamente punto por punto:
1) ¿Qué tan denso tienes que ser para comprarle a un completo desconocido una objeto que está contaminado, A PROPÓSITO, con la saliva virulenta de otro ser humano? En realidad, la vía más efectiva para contraer la varicela es por inhalación, y lo más probable es que el virus de la varicela no logre aguantar el envío. ¿Pero qué hay de otros patógenos más peligrosos, como la hepatitis? Esa sí que podrían aguantar el viaje, y tener consecuencias mucho más graves.

2) Claramente estas personas no son muy versadas en temas de medicina, ciencia y salud en general, pero qué pasa con asuntos legales. En Estados Unidos, al igual que muchos otras países (sino es que todos), el envío de virus y otros patógenos por correo sin los permisos, documentación y empaque adecuados es ilegal, dando lugar a penas de 1 a 20 años en prisión . Al parecer, la ley tampoco es lo suyo.

3) Bueno, y asumamos que todo sale a pedir de boca, en su parecer, y que sus hijos se contagian nada más de varicela. Más allá del daño que le causan a sus propios hijos, el hecho de propagar a propósito una enfermedad infecciosa es en sí una atrocidad. Es cierto que la varicela es una enfermedad que rara vez presenta consecuencias serias (como neumonía, infecciones bacterianas, y complicaciones neurológicas), pero existiendo una forma segura de protegerse es una tontería arriesgarse a contraerla. ¿Y qué me dicen de la población infantil que no puede vacunarse porque, por ejemplo, está recibiendo un tratamiento de cáncer, o tiene alguna otra enfermedad que no se los permite? Ellos sí que podrían tener secuelas graves y su única protección es la salud de la población en general, adquirida a través de la inmunización con vacunas. Así que además de densas, y mal versadas, creo que no me equivoco al declarar que estas personas están siendo profundamente egoístas.

Y para terminar, aquí les va la cereza de este virulento pastel. Las noticias reportan también haber encontrado el anuncio de una mujer buscando desesperadamente objetos contaminados con sarampión. Su urgencia emana del hecho que el padre quiere llevar el asunto a la corte para forzarla a vacunar al hijo, y la única manera de evitarlo sin perder la custodia del hijo es contagiándolo de sarampión….bueno, los dejo digiriendo este último bocado.

*Originalmente estas fiestas eran para la inoculación de la viruela. Gracias @carlosxabier

La imagén inicial viene de esta página.


SOBRE LA AUTORA:

Lucy

Nacida en México, Luciana siempre ha tenido interés por temas científicos, al grado de tener la osadía de navegar el circuito académico durante la última década. Sin visos de lanzar el ancla en un área específica, ha metido mano en temas que van de materiales, a nanotecnología y últimamente en biotecnología. La vida no corre prisa, y entre inmersiones a las obscuras aguas del trabajo experimental, esta rata de laboratorio tratará de subir a la superficie para tomar un poco de oxígeno y perspectiva al escribir para escéptica.
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Lulú

Escéptica gracias a Google, pasó su infancia discutiendo con sus profesores de Historia y Religión. Ahora que encontró amigos de su misma especie, dedica sus horas libres al activismo escéptico y a discutir con profesores de Historía y Religión (cuando no está perdiendo el tiempo en google)

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