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TBT: Maleta al espacio

Esta semana traemos de vuelta un post sobre cosas extrañas que se han llevado al Espacio, entre ellas, las reliquias de una santa católica.

 

Los humanos hacemos uso de la más avanzada tecnología para avanzar el conocimiento, satisfacer nuestra curiosidad y expandir las fronteras de la ciencia. Casi siempre. A veces, la usamos para fines nefarios, fines lúdicos o, mi razón favorita, porque sí.

Eso fue lo que me vino a la mente hace un par de semanas escuchando Star Talk, el podcast de Neil DeGrass Tyson. Estaba invitado Mike Massimino, un astronauta que ha subido al espacio en dos misiones. En el podcast Mike cuenta que en una de las misiones llevó, además de las herramientas necesarias para darle su manita de gato al telescopio Hubble, biscotti. Los biscotti o cantuccini son un tipo de galletas italianas con la consistencia de un ladrillo y perfectamente incomestibles a menos de que se remojen en café, té o licor (claramente, la mejor opción). Como es evidente por el apellido, Massimino es de origen italiano, lo que explica su elección repostera pero no por qué la NASA lo dejó llevar semejante ociosidad (por no decir peligrosa, las migajas sueltas en gravedad cero son como criptonita para los instrumentos). ¿Será que Massimino demostró que los biscotti podían servir como mini martillos de emergencia en caso de perder otra bolsa de herramientas? Este tren de pensamiento fue el que me llevó a investigar qué otras cosas extrañas se han sacado del planeta.

Resulta que al espacio hemos llevado un montón de cosas raras: salmonella, patatas, erizos de mar, tortugas, arañas, Coca-Colas y hasta una nave espacial inflable, como los castillos en las fiestas infantiles. Pero todas estas cosas han ido con fines científicos (o con pátina de ciencia, ¿realmente era necesario saber a qué sabe la coca cola en el espacio? Por cierto, la respuesta en el primer intento fue, bastante mal). Pero a mi lo que me interesaba saber era sobre las cosas que subieron “por que a alguien le dio la gana”. Y con lo caro que sale poner cada gramo en el espacio, más les vale que, mínimo, me entretengan.

Todo tipo de memorabilia deportiva:

A pesar de ser una profesión de difícil acceso, que requiere arduo entrenamiento y un altísimo grado de compromiso, los astronautas son personas como tú y yo. No están exentos de dejarse llevar por sus pasiones. A veces las manifiestan conduciendo toda la noche en pañales para defender su amor, otras veces ilusionándose con las victorias de sus deportistas favoritos. Por eso, no es de extrañar que muchos astronautas elijan llevar todo tipo de recuerdos deportivos.
Han ido al espacio: una camiseta de Eli Manning (quarterback de los New York Giants), una de Craig Biggio (segunda base, receptor y jardinero de los Astros de Houston) y el maillot amarillo de Lance Armstrong. También han hecho el viaje el home plate de Shea Stadium, unas banderas de salida de la Nascar, palos y pelotas de golf y tierra de Yankee Stadium.
Conociendo a mi público, más de uno no sabe de lo que hablo. En orden de aparición: de futbol americano, béisbol, ciclismo, béisbol otra vez, automovilismo, golf y de nuevo béisbol.

Las cenizas de Scotty
Como nos recordó Ángela la semana pasada, teletransportador de Star Trek es mítico, casi tanto como la frase “Beam me up, Scotty” (Teletranspórtame, Scotty), una frase tan verdaderamente mítica que ni siquiera se dijo tal cual en ningún episodio o película de Star Trek. No, no te lo imaginaste, el Capitán Kirk efectivamente solicitaba la teletransportación a Montgomery “Scotty” Scott, pero no con esa frase exacta.
Pero volviendo a lo del espacio, Scotty fue interpretado por el actor James Doohan. Al morir, parte de sus cenizas fueron enviadas no una, sino dos veces en cohetes espaciales. La primera vez salió al espacio por cuatro minutos para después bajar en paracaídas y perderse en Nuevo México. La segunda fue todavía menos afortunada, el cohete falló minutos después del despegue.
Curiosamente, Doohan no es la única ni la primera persona relacionada con la serie Star Trek que ha ido a parar al espacio como polvo de estrella (¿vieron lo que hice? iba en polvo, era una estrella, jeje..hmm, ¿no? ¿nada? déjenlo). Las cenizas del creador de la serie, Gene Roddenberry, fueron de las primeras en ser enviadas al espacio.

La espada láser de Luke Skywalker
Que nadie acuse a George Lucas de no tener visión empresarial. Lo único que podría aumentar el valor comercial de un objeto cuya descripción es “el lightsaber (sable láser, espada láser o sable de luz o como sea que se haya traducido) original, usado por Mark Hamill en la grabación de La guerra de las galaxias, Episodio IV, en 1977” es describirlo como “el lightsaber (sable láser, espada láser o sable de luz o como sea que se haya traducido) original, usado por Mark Hamill en la grabación de La guerra de las galaxias, Episodio IV, en 1977 y que fue llevado al espacio a bordo del transbordador Discovery”.

Chewbacca entrega el lightsaber a los astronautas

Legos
En lo que supongo es un esfuerzo para que les perdone que la nueva línea para niñas se trata más de jugar a la comidita que de construir, Lego mandó tres figuras en la sonda espacial Juno en una misión suicida a Júpiter (el plan es que la sonda se estrelle contra ese planeta tras orbitarlo por un año). ¿De qué son las figuras? Haciendo alarde de una gran imaginación, las figuras son del dios Júpiter, su hermana Juno y Galileo Galilei (algo así como los Luke, Leia y Han de la antigüedad).
La excusa que dieron para mandar Legos al espacio es la de motivar a los niños a interesarse por las carreras de ciencia y tecnología. Es decir, es la versión sobria (o escandinava, que viene a ser lo mismo) de mandar a Buzz Lightyear a la Estación Espacial Internacional, hacer videos educativos para vender junto con las películas y organizar un desfile de bienvenida con los Buzz(es) que han ido al espacio: Lightyear y Aldrin.

pequeñas diferencias de estilo

Retazos de humano
Santa Teresa de Lisieux es como los Rolling Stones de la religión católica: a pesar de que su cuerpo ha visto mejores días, llevan de gira mundial la tira de años y todavía son capaces de juntar multitudes dispuestas a comprar recuerditos. Se podría pensar que los Stones tienen la ventaja de estar (todavía) con vida, pero Teresa tiene la habilidad de viajar en pedacitos, que no es poca cosa. En el 2008, unas reliquias de la santa mujer subieron a bordo del Discovery y estuvieron dando vueltas en el espacio por 14 días. Según cuentan las ocurrentes monjas que tuvieron la gran idea de mandar trozos de santa con un devoto astronauta, Teresa de Lisieux tenía vocación de apóstol y quería viajar por todo el mundo “plantando tu gloriosa cruz en suelo infiel”. Pues desde el espacio poco iba a poder plantar. En mi cabeza, las monjas mandaron un dedo, de forma que nos pudiera acusar desde el espacio.

Parece que ya tiene su propia nave espacial

Todo lo necesario para una fiesta
Bueno, no sería fiesta demasiado divertida, pero tampoco es que el habitáculo y la falta de gravedad se presten para mucho bailar.
De llevar la comida se han encargado, además de Massimino con sus biscotti, Gus Grissom que llevó un sándwich casero a bordo del Gemini III (lo llevó de polizón en la bolsa) y Donald Thomas con un hot dog enlatado a bordo del Columbia.
Para la música, la selección ha consistido de una flauta, una armónica, una guitarra, un saxofón, unos teclados y un didgeridoo. Honestamente, no sé qué tan eficaz pueda ser ese conjunto de instrumentos para animar a la gente si no han consumido bebidas intoxicantes…
Las bebidas intoxicantes han ido por cuenta del francés Patrick Baudry, que llevó tres botell(it)as de vino tinto a bordo del Discovery y de Wally Schirra (un nuevo héroe mío) que llevó escondidos un paquete de tabaco y una botella de whisky. ¡Qué tiempos aquellos en los que se podía fumar en todos lados!

La imagen de cabecera es una composición de aquí.

 

SOBRE LA AUTORA:

Daniela (@Mexkeptic)

Mexicana de nacimiento y trotamundos por adopción, Daniela finalmente ha decidido dejar de ver los toros desde la barrera y hacer algo por avanzar la causa escéptica. Si no lo logra, le echará la culpa a alguien más. Actualmente vive en Madrid.
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Lulú

Escéptica gracias a Google, pasó su infancia discutiendo con sus profesores de Historia y Religión. Ahora que encontró amigos de su misma especie, dedica sus horas libres al activismo escéptico y a discutir con profesores de Historía y Religión (cuando no está perdiendo el tiempo en google)

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