¿Qué pensarían de un producto que se declara "natural", que "trabaja en armonía con tu cuerpo", "no tiene efectos secundarios" o "no implica el uso de medicamentos"?
Si su escepticómetro no está estropeado habrá saltado una ruidosa alarma de detección de timos.
Cuando las palabras "natural", "armonía" o "sin efectos secundarios" se aplican a algún producto todo parece indicar que nos van a tomar el pelo, como ocurre con la homeopatía o algunos suplementos alimenticios, por poner algunos ejemplos.
¿Y si ahora les digo que esas cualidades milagrosas se han aplicado a un supuesto producto anticonceptivo?
Continue Reading →