Activismo

Los derechos de la mujer en la comunidad escéptica

Hace relativamente poco, Rebecca Watson escribió un interesante post en Skepchick resumiendo una charla que dio para la Rapture RAM de American Atheists. Para ella, la lucha por los derechos de la mujer debía ser algo ligado a los movimientos escépticos, ateos y secularistas.

El detonante de esta charla y posterior post fue un comentario un tanto desafortunado sobre las ventajas de ser guapa a la hora de difundir nuestras ideas. Os lo podéis imaginar; “además de guapa es lista”. ¿Se supone que una debe sentirse halagada por un comentario así?

Tal como dice Rebecca:

I was speaking immediately after, so I started by pointing out that my talk was originally supposed to be more general, about grassroots activism in the freethought community, but every time I go to these conferences it seems like the only time women are directly mentioned, it’s to focus on how awesome their tits are. So instead I spoke about why I think it’s important for atheists, nonbelievers, secularists, skeptics, etc to start paying attention to the war that the Religious Right is waging on women’s rights, in the US and elsewhere. The lack of acknowledgement of this problem from secular groups angers me far more than the random blatherings of one conference speaker.

Analicemos si existen elementos coincidentes entre las actitudes y pensamientos contra los que se enfrenta la igualdad de derechos y aquellos que son denunciados por el pensamiento crítico racional. Encontramos:

  • Prejuicios sobre las capacidades
  • Argumentos de autoridad
  • Endogamia cultural y ausencia de contraste
  • Memes perniciosos
  • Ensalzamiento de la tradición per se

No sé a vosotros, pero esto me parece que es contra lo que argumentamos en el movimiento escéptico cada día.

Ya que nuestro entorno es mayoritariamente cristiano, es un buen momento para recordar ahora unas interesantes palabras:

A la mujer le dijo: “Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos: con dolor parirás los hijos. Hacia tu marido irá tu apetencia, y él te dominará.” Génesis, 3:16

Estas palabras parecen toda una declaración de intenciones y la lucha contra leyes o cambios que favorezcan que la mujer tenga el poder sobre su vida sexual y reproductiva está completamente ligada a la doctrina religiosa más conservadora. Que líderes religiosos anuncien sin consideración que el uso del preservativo aumenta el problema del SIDA no sólo es terriblemente irresponsable desde el punto de vista de la salud y la lucha contra las ETS en general, sino que además contribuye a mantener en una posición de desventaja a millones de mujeres, que no pueden tomar las riendas de su propia vida sexual y están abocadas a abandonar otros proyectos vitales en favor de cuidar a sus hijos.

Actualmente la mejor herramienta para garantizar que la agenda religiosa no se inmiscuya en la libertad de decisión es garantizar la separación de iglesia y estado. Por ello es muy importante dar nuestro apoyo a leyes que nos otorguen este poder.

Dentro de los Derechos de la Mujer, un debate recurrente es el aborto. En el caso de España, la Ley Orgánica 2/2010 de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo entró en vigor en julio de 2010 con algunas de las siguientes premisas:

En su Título II, artículos 13 y 14, se concreta la despenalización de la práctica del aborto inducido durante las primeras 14 semanas del embarazo. Durante este tiempo, la mujer podrá tomar una decisión libre e informada sobre la interrupción de su embarazo. No habrá intervención de terceros en la decisión.
En su artículo 15 señala que el plazo de posibilidad de interrupción voluntaria del embarazo aumenta hasta la semana 22 en casos de «graves riesgos para la vida o la salud de la madre o el feto». A partir de la vigésima segunda semana, solo podrá interrumpirse el embarazo en dos supuestos: que «se detecten anomalías en el feto incompatibles con la vida» o que «se detecte en el feto una enfermedad extremadamente grave e incurable en el momento del diagnóstico y así lo confirme un comité clínico.

La ley anterior, de 1985, permitía el aborto en tres supuestos: enfermedad del feto, riesgo para la salud física o mental de la madre y violación. Un rápido vistazo a la Wikipedia arroja luz sobre lo que ocurre en otros países de habla hispana, en donde la legislación es, en su mayoría, contraria salvo en los casos ya conocidos de violación o riesgo para la salud de la madre.

Insistir en la idea de que aprobando estas leyes se promueve el aborto como método anticonceptivo es un magnífico ejemplo de falacia lógica. ¿De verdad alguien piensa que una mujer prefiere pasar por un procedimiento médico, los riesgos que conlleva un embarazo y toda la tensión física y mental del proceso si puede evitarlo usando un método anticonceptivo?

Como dice Rebecca, la mejor forma de evitar que se produzcan abortos es proporcionando a la población, especialmente a los adolescentes, una educación sexual adecuada que facilite su acceso a los métodos anticonceptivos. Nadie pone en duda que la abstinencia es un método particularmente eficaz para combatir los embarazos no deseados o las ETS, pero previene innecesariamente de una sana vida sexual. Las protestas contra el derecho al aborto, la educación sexual o el acceso a los métodos anticonceptivos, limitan su libertad a la hora de decidir cuándo, cómo y la voluntad misma de ser madre.

No lo tratemos como un tema menor que sólo concierne a los movimientos feministas. Desde nuestra posición no podemos dejar de insistir en que en el centro mismo del pensamiento crítico está combatir la desigualdad entre sexos. ¿O hay alguien que se considere a sí mismo escéptico y cuestione esta línea de argumentación?

Imagen: Jessikaori

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Angela

Angela

Angela es una licenciada en Física nacida en España que trabaja en el campo del Space Weather, más concretamente estudiando el efecto de la radiación espacial en satélites y misiones diversas. Cree que el mundo sería un lugar mejor si las Leyes de Newton fueran consideradas cultura general básica. Participa en la organización de la edición de Madrid de Escépticos en el Pub. En su tiempo libre le encanta leer fantasía, comics, H. P. Lovecraft, ver Doctor Who, rolear, cualquier cosa relacionada con Firefly, jugar a la consola, trastear con GNU/Linux, programar, hacer ganchillo y perder el tiempo en Internet.

7 Comments

  1. July 20, 2011 at 3:43 pm —

    Éste es un asunto en el que, ciertamente, vendría bien un poco de autocrítica, especialmente a la vista de ciertos acontecimientos recientes en la esceptisfera anglófona. Sí, todos estamos de acuerdo en que uno de los aspectos negativos de la religión es que promueve o perpetúa el sexismo. Pero, en cuanto se elimina el ángulo religioso y se habla de la igualdad de los sexos en general, enseguida surgen protestas del tipo: “¿Qué tiene que ver esto con el escepticismo?”. O, aun peor: “Estas mujeres sólo quieren llamar la atención”, con lo cual queda de manifiesto la profundidad del problema.

  2. July 21, 2011 at 3:40 am —

    Me parece que tu artículo, Angela, en realidad aborda dos ideas básicas diferentes.
    La primera es propiamente sobre los derechos de la mujer en la comunidad escéptica. La segunda es la aplicación particular de esos derechos al tema del aborto y ahora ya desde el punto de vista de la sociedad en su conjunto.

    Personalmente, adhiero a tu punto de vista en ambos casos, pero si bien en cuanto a lo segundo creo que hay consenso en la “comunidad escéptica”, las evidencias ha mostrado que no lo hay en lo primero, tal como comenta Andrés cuya autocrítica suscribo.

    ¿Es éste un tema que tiene que ver con el escepticismo? Bueno, por un lado la lucha por esos derechos se enfrenta a las actitudes y pensamientos que los que nos pretendemos escépticos denunciamos en otros ámbitos (como bien apuntas).
    Por otro, en mi opinión la reflexión crítica sobre la moral prevaleciente en las sociedades en que vivimos o deseamos vivir, y en qué medida queremos promover la libertad, igualdad y el respeto mutuo, son auténticas en tanto universales. En caso contrario no sería más que la búsqueda de privilegios.

  3. andyo
    July 21, 2011 at 6:08 am —

    Yo estuve en el post original en Pharyngula donde la cosa sobre Watson explotó, debido a dos comentarios muy desafortunados nada menos que por Richard Dawkins. Fue desconcertante ver tanta gente de la “comunidad”, incluso varias mujeres, no captar el problema en sí. Creo que hay mucho trabajo para “elevar la conciencia” para usar las palabras del mismo Dawkins.

  4. July 21, 2011 at 7:28 am —

    Yo estoy con Steph McGraw, ERV y con Dawkins, creo que Watson exageró ese incidente, la invitaron a tomar café, eso fue todo. En todo caso, al principio ella no fue exagerada, sólo dijo ‘don’t do that’ en aquel video que iniciara la polémica. Pero en ‘The privilege Delusion’ donde decía que no iba a comprar más los libros de Dawkins, ni los iba a recomendar, y que él era ‘el pasado’ en el movimiento, absolutamente desproporcionado e infantil, una falta de respeto. Eso es lo que ‘no tiene que ver con el escepticismo’, llevar tus problemas personales a una tribuna donde se supone se habla de escepticismo, como lo hizo ahí descalificando a alguien, o como lo que hizo con McGraw cuando la puso en el mismo saco de los misóginos desde un podium, dando una charla donde Steph era parte de la audiencia, eso es un abuso, en especial con un estudiante que va a un evento a escucharte. McGraw nunca fue misógina o sexista, simplemente expresó su opinión respecto a un incidente. Quizás por eso mismo muchos dicen que esto no tiene que ver con el escepticismo, porque el tema de fondo puede convocarnos (Angela menciona varios de interés), pero hay muchas opiniones que van demasiado lejos, mucha vehemencia a veces, y no hay forma de dirimir en base a evidencias quién está en lo correcto, es, lo que yo llamaría, ‘opinología escéptica’.

    pd: ¿podrían colocar una opición para suscribirse a los comentarios de las entradas que uno comenta? Ayudaría mucho al seguimiento.

    • July 21, 2011 at 12:39 pm —

      la nvitaron a tomar café, eso fue todo.

      Sí y no. La invitación estuvo rodeada de ciertas circunstancias particulares, que a su vez están insertas en una cultura que muchos (y muchas) parecen no admitir que se cuestione. Según el criterio que usa aquí Dawkins, nosotros también exageramos cuando protestamos por haber sido bautizados en la infancia sin nuestro consentimiento; al fin y al cabo, todo lo que sucedió fue que nos echaron algunas gotas de agua en la cabeza. Seguramente muchos religiosos creen que el propio Dawkins exagera de modo irracional cuando llama “abuso infantil” a la enseñanza religiosa. Por mucho que lo admiro y respeto, creo que esta vez yerra el tiro.

  5. July 21, 2011 at 7:03 pm —

    No sé si Angela quería que descendiéramos al mismo debate que se produjo en Pharyngula. En ocasiones parece que a muchos nos dieran la poción del Dr. Jekyll y nos convirtiéramos repentinamente en Mr. Hyde. Yo propongo mirar el asunto con altura de miras para darnos cuenta que en lo fundamental los escépticos (creo) estamos de acuerdo: La lucha por la igualdad de derechos de la mujer es una lucha que nos compromete a todos, pues de otra manera la inconsistencia invalidaría todas nuestras otras luchas. La aplicación práctica en el día a día siempre va a dar origen a controversias, a choques de personalidades, al desborde de las emociones y a los desatinos gatillados por las hormonas, ¡pero sepamos al final ponernos de acuerdo!

    • July 22, 2011 at 7:45 am —

      Mi idea no era seguir con la polémica, sino hacernos pensar un poco en la situación general y la relación de la lucha por la igualdad y nuestra posición como escépticos, tal como has comentado.

      Si el debate en los comentarios lleva por esos derroteros, no tengo nada que decir, cada cual que exprese su opinión y que el tema vaya por dónde tenga que ir.

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