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La Mujer Objeto

¿Qué sientes cuando ves por la calle a una mujer vistiendo la burka? ¿Qué sientes cuando ves a otras usando velo islámico o hiyab? Yo, hasta la fecha, solo he visto a un par de mujeres usando velo, ya que en mi país, Chile, este es un fenómeno todavía poco común. De todas formas, a mí y a muchas mujeres de países secularizados, en general, nos parece bastante chocante ver a nuestras pares vistiendo atuendos impuestos por costumbres religiosas como los anteriormente descritos. Nos parece un atentado contra sus libertades personales. Atentados que van desde la ¿pequeña? incomodidad que implica usar un velo en todo momento hasta aberraciones como la burka producto del fanatismo más extremo.

Pero, ¿de dónde proviene esta costumbre de que la mujer deba ocultar parte de su cuerpo para asegurar su modestia y virtud? ¿Qué cualidad especial tiene el cuerpo de la mujer que debe ser ocultado y no así el del hombre?

Una buena fuente de razones la podemos encontrar en las religiones abrahámicas, esas tres grandes religiones que son las que actualmente influencian nuestras sociedades. En sus textos sagrados podemos observar que el estatus de la mujer no es otro más que el de objeto, propiedad, moneda de cambio, sustancia peligrosa. Este mismo fenómeno podemos detectarlo en diversas sociedades y religiones a lo largo y ancho del globo. Al parecer, es una constante en la Historia el hecho de que la mujer se clasifique dentro del grupo de objetos privados junto con los animales domésticos, los esclavos y los muebles o inmuebles. Tristemente, además, suele haber ocasiones en que una mujer vale menos que un animal de corral, sobre todo cuando no puede acreditar su virginidad.

Si quieren, y para no extender este texto, pueden revisar las menciones a la mujer tanto en La Torah (primeros cinco libros del Antiguo Testamento), La Biblia y El Corán en esta página (en Inglés). O bien, buscar esos mismos versículos en Google o su Biblia o libro sagrado de cabecera.

¿Cuáles son los orígenes profundos de este tratamiento que ha recibido la mujer a lo largo de la Historia? ¿Son de origen biológico? ¿Cultural? ¿Podrá ser por causa de su calidad de máquina de traer nuevos seres humanos al mundo? ¿O su desventaja en fuerza física con respecto al hombre? ¿Quizás el hecho extraño e inexplicable durante milenios de la menstruación? ¿Todas las anteriores? Son preguntas que dejo abiertas al debate.

Lo que quiero puntualizar, es que la mujer como objeto ha recibido distintos tratamientos a través de los tiempos. Y nuestras sociedades más seculares no se salvan. Venimos arrastrando una especie de arcaísmo que hasta hoy nos sigue clasificando como objetos. A veces de formas explícitas, a veces más sutiles.

Un ejemplo de esto es la clásica ceremonia matrimonial, donde una mujer vestida de blanco es entregada por el padre al novio. Es decir, el padre/dueño hace entrega de un producto con certificado de pureza (lo dice el vestido aunque la realidad sea otra) a otro hombre/dueño. Este sentido se ha ido desdibujando, pero es el sentido original de la ceremonia.

Un objeto puede querer ser resguardado para que no se desvalorice, o porque es mercancía peligrosa: en este caso, puede traer hijos al mundo que no sean de su dueño si es que es profanado, puede despertar pasiones incontrolables. Pero también puede querer ser exhibido para gloria de su dueño. Es quizás por eso que podemos observar extremos tan opuestos como una burka y un vestido ceñido, pero que al final son dos caras de una misma moneda. Caras, claro, con consecuencias muy distintas.

Pensemos ahora en la mujer occidental como objeto, pensemos en los numerosos accesorios que usa para resaltar su cuerpo: joyas, maquillaje, ropa poco cómoda y zapatos de tacón (que al usarlos a diario deforman la columna y los pies y aumenta el riesgo de caídas) que la hace tener poca movilidad pero ser deseable, cremas y tratamientos para mantener la juventud, etc. Las mujeres gastan una cantidad de tiempo mucho mayor que los hombres en producir su apariencia física, deben portar bolsos con varios accesorios para retocarse durante el día. Es decir, la exhibición de su cuerpo es crucial en su vida diaria y son capaces de sufrir por ello como bien lo demuestran los tacones aguja.

A partir de lo anterior pienso ¿Somos concientes de que no guardamos tanta diferencia con esa mujer escondida tras una burka? ¿No es toda esa preocupación por exhibir nuestros cuerpos algo parecido a un velo que esconde nuestra esencia como seres humanos? ¿Podemos ser libres de preocuparnos por ser personas valiosas sin ser deseables a cada momento? ¿Por qué uno de los atributos más destacados de una mujer es siempre la belleza física?

El mundo islámico decidió ocultar al objeto mujer y transformarlo en tabú para que su celoso dueño la disfrute en privado. El mundo occidental, por el contrario, decidió exhibirla para deleite de un dueño que son todos.

¿Es posible que lo grotesco y extremadamente violento de la burka nos haya hecho olvidar que nosotras también podemos caer en la categoría de objetos?

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Lulú

Escéptica gracias a Google, pasó su infancia discutiendo con sus profesores de Historia y Religión. Ahora que encontró amigos de su misma especie, dedica sus horas libres al activismo escéptico y a discutir con profesores de Historía y Religión (cuando no está perdiendo el tiempo en google)

15 Comments

  1. canis dementis
    July 27, 2011 at 2:22 pm —

    Soy hombre y no puedo sino sentir rechazo ante el burka y demás velos islámicos, y también lo siento ante la forma como otras religiones obligan a vestir a sus miembros, sean hombres o mujeres.(por ej,:también me choca la vestimenta de los hombres judíos ortodoxos o como ciertos cristianos fundamentalistas uniforman a sus mujeres).
    Sin embargo creo conveniente que lean la opinión de una mujer musulmana (Nadia El Awady) con educación universitaria, acerca del velo que ella lleva. Por favor remitanse a:

    I’ve Gone and Done It Now: What It’s Like Without the Muslim Headscarf
    Su página web tiene también otros artículos bien interesantes (están en inglés)

    • July 27, 2011 at 2:51 pm —

      Gracias por compartir este link. Leí el post de Nadia y me pareció interesante, pero no fue hasta que leí los comentarios que me di cuenta del valor de sus acciones. Solo he leído los primeros +/- 50 comentarios y me tienen un poco en shock.

    • July 28, 2011 at 7:58 pm —

      Gracias por el link. Es una buena muestra de lo difícil que puede ser romper una tradición. Sin embargo, ella se está atreviendo a experimentar, es decir, está tratando de decidir por si misma si todo el asunto del velo es o no algo que importe. Su esencia libre pensadora está tratando de manifestarse a pesar del peso de su creencia religiosa y de la sociedad musulmana. Lo terrible, es que si decide que el velo no es importante no tendrá la libertad para no usarlo en Egipto, será discriminada.

      Es impactante ver los comentarios recomendando que vuelva a Alá…

  2. Isa
    July 27, 2011 at 2:49 pm —

    me declaro en la ignorancia respecto a mucho de lo que has escrito sobre otras culturas, pero de lo que he pensado al respecto se me ha imaginado que quizas sea la naturaleza animal del hombre la que busca en la mujer esa belleza fisica que lo atrae solo por instintos reproductivos, a veces medio injusto para las muejeres, pero si te fijas en porque se lucha contra el envejecimiento y la fealdad es para atraer al macho, aunque muchas lo nieguen, eso para mi es competencia natural.

    • July 27, 2011 at 3:19 pm —

      También he pensado sobre eso. Los años fértiles de la mujer son bastante menos que los del hombre. Por ahí puede haber un origen biológico de todo esto.

  3. July 27, 2011 at 3:48 pm —

    Interesante reflexión sobre un tema que da para mucho.

    La cuestión es que toda mujer, siendo Homo sapiens, es un ser complejo, con muchas facetas. Una de estas facetas es su sexualidad, y cada persona tiene (o debería tener) derecho a decidir en qué grado y de qué manera la manifiesta o se la reserva, ya sea con sus ropas, con su maquillaje o falta de éste, con su manera de actuar, etc. Es lo que podríamos llamar un sujeto sexual, por oposición a un objeto sexual. El problema, claro, surge cuando se viola esa autonomía y lo que debería ser una elección personal se convierte en una imposición externa.

    Un problema relacionado (y creo yo que más profundo, incluso subyacente) es cuando la mujer es juzgada exclusivamente por esta faceta. Una chica que se siente cómoda manifestando su sexualidad es una buscona (y si rechaza el acoso, entonces es una histérica que debería ponerse una burka si no quiere que le digan nada). Si prefiere un mayor recato, es una reprimida. Si no se la encuentra atractiva, entonces es un trasto inútil. Sus deseos, sus capacidades, sus opiniones, no cuentan; sólo se la juzga por su efecto sobre la libido del varón heterosexual de turno. Aquí, me parece, es donde se da la mayor objetificación.

  4. ACS
    July 27, 2011 at 11:47 pm —

    Muy de acuerdo con Diplotti, el problema va mucho más allá de el clásico tópico de que “alguien” (¿los hombres? ¿la sociedad? ¿ellas mismas?) obliga a las mujeres a depilarse, llevar tacones y cosas por el estilo. Aquí en España, al menos, quien quiere llevar tacones los lleva, quien quiere llevar escote lo lleva, y quien no, no (y salvo en trabajos tipo azafata de congreso o promotora, que requieren supuestamente buena presencia, nadie te indica más allá de lo razonable cómo tienes que ir vestida al trabajo).

    En cuanto al hiyab, que una mujer lleve un pañuelo en la cabeza si quiere me da lo mismo, está en su derecho y a mí no me afecta en nada. Lo que no me gusta es el sexismo, y hasta cierto punto supongo que están relacionados. Pero lo que creo que no se puede hacer es ir a decirles: “Vuestro circulo social, vuestros padres, hermanos y maridos os están reprimiendo, liberaos de vuestras cadenas!”, porque, con toda la razón, nos dirán que a nosotros qué nos importa. Es un paso que tienen que dar ellas, y que creo que ya están dando.

    • canis dementis
      July 28, 2011 at 4:12 pm —

      De acuerdo en la primera parte.Las mujeres que conozco les gusta cuidarse y verse atractivas.Es una cuestión de autovalorarse y les aseguro que muchas de ellas además combinan belleza con inteligencia. Medio en serio y medio en broma me dicen que antes muertas que perder el glamour.
      Con respecto al velo musulmán, incluso en un país occidental, la presión de esposos,padres, hermanos y el medio donde viven es tan grande que pretender que una mujer deje el velo es inconcebible. Puede ser execrada o incluso asesinada. Si es así en un medio liberal, sólo imaginen cómo es en un país musulmán tradicionalista.
      De nuevo recomiendo leer a Nadia El Awady y también a Cristopher Hitchens (creo que en la web de Salon sale su artículo al respecto).

  5. Myriam
    July 28, 2011 at 4:24 pm —

    Hace poco estuve en Montreal, Canadá, una ciudad hermosa y muy cosmopolita, donde es normal ver a gente de todos los tamaños, colores, razas, hablando en un sinfçin de idiomas en el metro. Allá me tocó ver a varias mujeres musulmanas y, tal como le ocurre a Lulú, me resultaron chocantes.

    Una por ejemplo, seguía a su marido (que andaba en polera y con un banana) con el coche con la guagua y un montón de bolsos. Otra lo seguía bajo la lluvia, con un bebé en brazos y sin paraguas… mientras él caminaba adelante con su paraguas.

    De más está decir que todas iban convenientemente tapadas (incluso las que usaban pantalones y sandalias, tenían que podernse calcetines). Sólo quedaban a la vista sus manos y caras.

    Y la verdad me dio rabia, me dio ira, me dio impotencia… todo el gran entramado religioso al servicio de la represión contra un grupo… contra más de la mitad de los seres humanos, de hecho. Las musulmanas son un ejemplo más visible, pero en las sociedades occidentales judeo-cristianas tenemos otras formas de reprimir a las mujeres.

    El mensaje religioso, por mucho que se vista de seda, seguirá siendo discriminador, odioso y represivo. Está en el principio mismo de todo. No podemos aspirar a una sociedad realmente libre, igualitaria y fraternal regida por las religiones.

  6. jose
    August 2, 2011 at 2:35 am —

    Puedes añadir el budismo a la lista de religiones que tratan a las mujeres como mierda.

    • August 2, 2011 at 6:39 pm —

      Por ahí leí que las mujeres budistas esperan reencarnar en hombres para luego poder alcanzar el Nirvana. O sea, no puedes alcanzarlo si en tu última vida no fuiste hombre. ¿Tienes alguna fuente interesante para leer respecto al machismo en el Budismo? Gracias.

      • jose
        August 2, 2011 at 11:14 pm —

        Sus propios sitios están llenos de textos para echarse a llorar. Lo que comentas es cierto, viene documentado por ejemplo en este trabajo.

      • jose
        August 4, 2011 at 8:48 pm —

        lulu, dejé un comentario aquí hace un par de días, pero como tenía dos enlaces (con las fuentes que me pedías), seguramente se haya quedado esperando en moderación.

        • August 4, 2011 at 10:30 pm —

          Sí, lo dejamos en pendientes de moderación porque no pusiste una dirección de correo válida. Esos comentarios solemos mandarlos directo al spam.

        • August 5, 2011 at 12:25 am —

          Hola José ¿Puedes volver a postear? El segundo link arroja error. Muchas gracias 🙂

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