Anti-ciencia

La Tierra se… ¿despierta?

Creo que no hace falta explicar el nivel de material que ha surgido en el último tiempo con respecto al 2012, fin del mundo, cambio de conciencia, evolución planetaria, etc etc. Hoy, para empezar, quiero enfocarme en sólo una de las variantes de este “suceso” que supuestamente ocurrirá el 2012: me refiero a cuando se plantea que el fin del mundo no será tal, ni vendrán los seres de luz a llevarnos, sino que todo esto sería una metáfora para un cambio planetario, el comienzo de un nuevo ciclo donde la humanidad será mejor.

Y, por otro lado, quiero enfocarme en los desastres naturales que hemos tenido en el mundo los últimos años: parece que se han multiplicado los terremotos, los tsunamis, las erupciones volcánicas, los huracanes arrasadores…

No sé a ustedes, pero a mi me pasa bastante seguido, que cada vez que sale un nuevo terremoto o una nueva catástrofe natural en las noticias, de algún lado sale alguien con un comentario del tipo “¡tanta cosa extraña que está pasando últimamente!”

Me parece que la conexión es bastante directa.

Aparentemente, en los últimos años han aumentado los desastres naturales. Casi no pasa un mes sin que haya un temblor en algún lugar del globo. Y no es sólo eso: revoluciones y movimientos sociales han empezado a surgir por todos lados. Y bueno, como ya estamos en el 2011, cada día más cerca del fatídico 21 de diciembre del 2012… claramente, todas estas cosas que han estado sucediendo son una “señal”. ¿Señal de qué? Pues de que el planeta está despertando, que el cambio se acerca, que las cosas ya no serán como antes. Es como si la Tierra quisiera recordarnos que el cambio planetario se acerca.

Pero hay un problema (en verdad hay varios, pero ahora me quiero concentrar en uno). Hagamos un recuento. La edad de nuestro planeta Tierra es, aproximadamente, 5.000 millones de años. El Homo Sapiens lleva sobre la Tierra se cree, alrededor de 50.000 años. Es decir, una una parte sobre cien mil de la edad del planeta.

Eso no es todo. Los desastres naturales han existido desde siempre, no así los medios para registrarlos. Y de hecho, tampoco quiero el punto donde estos se registran, sino el punto en donde su ocurrencia se difunde. Digamos la prensa, pero redondeemos en la imprenta, y digamos que fue en 1450 (hey, estudio ciencia, van a tener que acostumbrarse a los redondeos y aproximaciones conmigo).

1450, es decir, hace 1561 años, o una 0.000000312 parte de la historia del planeta. Y eso que estamos considerando la invención de la imprenta; si tomamos en cuenta el punto en el que comienza la verdadera globalización de la información y cuando las noticias comienzan a compartirse en segundos mediante internet, la fracción sería aun menor.

Aproximaciones básicas y burdas, si. Pero la exactitud ahora no es el punto. La idea de todos estos cálculos es hacer ver cuánto tiempo llevamos los seres humanos, como raza que puede comunicarse más allá que con su vecino, con respecto a la historia de la Tierra. ¿Qué somos en esta linea de tiempo? Nada. Una parte ínfima.

Y aún asi hay gente en este planeta que se olvida de eso, y que se atreve a hacer afirmaciones tan grandilocuentes como “es que no es normal que hayan esta cantidad de terremotos/tsunamis/evento-catastrófico-a-su-elección”.

Creo que cuando uno ha vivido menos de un 0.0000312% de la historia de un lugar, hacer afirmaciones sobre lo que es normal o no en este es, sencillamente, una aberración. Y el punto es que, cuando uno tiene el ego lo suficientemente alto para andar opinando así como así de la historia de la tierra, y además se cree el cuentito del 2012, tenemos una maravilla: la Tierra está despertando por el cambio planetario.

Pocas cosas me parecen tan soberbias como hacer afirmaciones de ese tipo. Si bien la ciencia se ha esforzado por descubrir cómo funcionaba nuestro planeta en tiempos pasados, en general podemos decir que no sabemos mucho. Ok, sabemos que en un principio, cuando el planeta se estaba formando, habían muchas más erupciones volcánicas y terremotos. Pero yo no me refiero a épocas tan extremas. Me refiero, simplemente, al resto del tiempo que lleva la humanidad aquí.

No podemos saber si antes no temblaba jamás y ahora hay terremotos en todos lados. No podemos saber si hubo más huracanes. No podemos saber si el planeta se movía más. Podemos hacernos una idea, claro, y es en lo que trabajan científicos de diversas áreas. Pero a lo que voy es, que en términos generales, no podemos pretender saber qué es normal y qué no en la Tierra. Claro que la humanidad tiene un impacto, siendo el ejemplo más claro el calentamiento global. Pero de ahí a ser quienes para definir la normalidad del planeta, lo dudo.

El tiempo que llevamos sobre la Tierra es verdaderamente despreciable, y el planeta mismo es un misterio. No estamos totalmente seguros de cómo “funciona” un planeta, de cómo debería comportarse. No sabemos lo que es ser un buen planeta o un mal planeta. No podemos tener idea si la etapa que estamos viviendo es normal o no. Y, por lo mismo, afirmar que “la Tierra está despertando” es una ridiculez. La Tierra no está despertando. No hay razón, ni cambio planetario, ni alineación galáctica que la haga despertar. Simplemente, jamás ha estado dormida.

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iTimo

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Fugaces 12/09/2011

Fran

Fran

Chilena, estudiante de astronomía; amante de la ciencia, el pensamiento crítico y la literatura. Me gusta difundir la ciencia y la razón, por sobre todas las cosas.

6 Comments

  1. September 9, 2011 at 11:31 am —

    A esos que dicen que la Tierra se está despertando yo les remito a una canción de Tote King, Mentiras. Dicen un par de versos:

    y si la naturaleza se está vengando como tos decís
    no entiendo como es tan torpe y se equivoca siempre de pais,

  2. September 9, 2011 at 8:46 pm —

    vale que seas de ciencias y que para ti un elefante sea una esfera, pero te has pasado redondeando: la millonésima parte de 5.000 millones es 5.000, no 50.000.

    • September 10, 2011 at 12:11 am —

      Oops! Mi error con los ceros. Arreglado 🙂

  3. September 10, 2011 at 12:23 am —

    A mí me gusta la imagen que da Richard Dawkins en Destejiendo el arco iris para tener una noción de cuánto representamos en la historia del planeta. Consiste en extender los brazos a los costados del cuerpo: en las puntas de los dedos de la mano izquierda está el origen de la vida sobre la Tierra, y la punta de los dedos de la derecha es la época actual. Ahora bien: todo el brazo izquierdo y parte del derecho no hay más que bacterias. En el codo derecho aparecen los seres pluricelulares. En la mitad de la palma surgen los dinosaurios, y se extinguen en el último nudillo. Toda la historia humana, incluyendo a nuestro ancestro H. erectus, cabe en el pedacito que perdemos al cortarnos las uñas.

  4. September 11, 2011 at 11:41 am —

    Recuerdo que hace muchos años (en 1999) un perro mordió al hijo de Ana Obregón, y durante aproximadamente un año los medios (en especial Tele5 en Crónicas Marcianas y por extensión hasta en la sopa) se dedicaron a enseñar y regodearse cada mordedura de perro, en especial de “razas potencialmente peligrosas”. La impresión general era que de repente los perros habían enloquecido y se estaban vengando de los humanos, incluso llegó a decirse que les estaba afectando el inminente “efecto 2000”, que eran sensibles al despertar de Gaia, y bla bla bla.
    En fin, que es lo mismo del post pero aún a mucha menor escala, midiendo en meses y años en lugar de siglos y milenios.
    Curioso que no hayan vuelto a enloquecer los perros con el próximo despertar de Gaia y fin del mundo… mejor no doy ideas, que en dos días igual las noticias nos inundan con las mordeduras que, de toda la vida, se producen cada día.

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