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El sexo del humor

Hace un par de semanas estábamos cenando con unos amigos cuando alguien comentó lo graciosa que le parece la cuenta paródica en twitter Espeonza Aguirre @EspeonzaAguirre. Para los que no conozcáis a la persona parodiada, se trata de Esperanza Aguirre una figura relevante de la política española, presidenta de la Comunidad de Madrid.


Una muestra de lo que se puede hacer con 140 caracteres:

Recortaremos en lujos como sanidad y educación. Que vivís como marajás!! JAJAJA. Ahora en serio. La pobreza es tendencia. Estáis de moda.

“Próspero año nuevo”, decís. ¿¿Próspero?? ¡Pero si va a tener que venir Unicef a lanzaros arroz desde un avión! ¡¡JAJAJA!! Y sin bogavante.

Después de privatizar la sanidad, ¿sabéis quién será vuestro médico de cabecera? ¡Médicos sin Fronteras! JAJAJ Oye, que os despiojan gratis.

Usa un humor bastante salvaje y políticamente incorrecto y nos preguntamos si la persona detrás de esta cuenta sería un hombre o una mujer. De los cuatro que estábamos cenando (3 chicas y un chico) los otros tres apostaban por que se trataba de un hombre y yo, que no me mojo nunca, sólo mencioné un estudio que leí hace tiempo en el que se analizaba la posibilidad de dilucidar el sexo del autor de un texto por el tipo de palabras que emplea.

Lo interesante de esta discusión es que la mayoría atribuía la autoría de los tweets a un hombre. No es una cuestión nueva que se asocien los chistes o frases más jocosos a hombres. ¿Tiene sexo el humor o estamos ante un caso más de “grafología” humorística?

Como de este tema no tengo la menor idea, más que como consumidora pasiva de humor, me he ido a Google y me he leído algunos papers.

Especialmente interesante me ha parecido éste de la Universidad de California: Who’s Funny: Gender Stereotypes, Humor Production, and Memory Bias en el que analiza si nuestras espectativas de que los hombres son más graciosos, influyen y si, efectivamente, el humor producido por los hombres nos hace más gracia.

Os recomiendo que lo leáis. En caso contrario, aquí os dejo un par de conclusiones a las que llega el paper:

  • En el experimento relativo a si los hombres hacen reír más, encargaron a los participantes poner una frase graciosa a una serie de viñetas. Estas viñetas se presentaban después a voluntarios para que seleccionaran las más graciosas. El resultado fue que tanto hombres como mujeres puntuaron como más graciosas las escritas por hombres, sin saber a priori el sexo del autor.
  • En un segundo experimento se emparejaron viñetas con el sexo del autor al azar y luego se pedía a los voluntarios que recordaran el sexo del autor de las mismas. El resultado fue que la gente atribuía las más graciosas a autores masculinos, confirmando así la existencia del estereotipo.

Es posible, tal y como apuntan algunos estudios, que este tipo de humor en viñetas sea más atractivo para los hombres que para las mujeres y que por ello, puntúen más bajo las viñetas de autoras. Como en muchos temas en psicología, hay multitud de estudios y fuentes y parece que aunque a ambos sexos nos hacen reír ciertas cosas, como el humor absurdo, parece que el humor más hostil atrae más a los hombres y el humor relacionado con situaciones de la vida diaria a las mujeres, aunque esto también podría depender del nivel de igualdad social alcanzado en un país, ya que se observa que las mujeres del Reino Unido van inclinándose hacia un tipo de humor considerado más masculino, más hostil.

Como véis, no es nada fácil llegar a una conclusión sobre el sexo de nuestro tweeter, aunque los estudios sugieren que podría ser un hombre (travestido, todo un clásico del humor).

Imagen de Wikimedia Commons: Smiley

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Angela

Angela

Angela es una licenciada en Física nacida en España que trabaja en el campo del Space Weather, más concretamente estudiando el efecto de la radiación espacial en satélites y misiones diversas. Cree que el mundo sería un lugar mejor si las Leyes de Newton fueran consideradas cultura general básica. Participa en la organización de la edición de Madrid de Escépticos en el Pub. En su tiempo libre le encanta leer fantasía, comics, H. P. Lovecraft, ver Doctor Who, rolear, cualquier cosa relacionada con Firefly, jugar a la consola, trastear con GNU/Linux, programar, hacer ganchillo y perder el tiempo en Internet.

3 Comments

  1. January 5, 2012 at 12:15 pm —

    Hay un factor que no han tenido en cuenta: en general, las mujeres de mi generación recibieron una educación mucho más pobre en lo referente al dibujo, ya que se las orientaba a asiganturas como “hogar”, “economía doméstica” y otros eufemismos de “sus labores”. Igualmente apenas había uno o dos tebeos “para chicas”, y en general de corte romantico cursi (la única aspiración de Esther era casarse con Juan, daba mucha grima) mientras que la mayor parte de la producción humorística iba enfocada a los chicos. De ahí que en conjunto el humor gráfico resulte más ajeno a las mujeres, por el simple hecho de que les resulta menos familiar, no lo bebieron desde la infancia del mismo modo. Eso empieza a cambiar, afortunadamente, pero llevará tiempo que desaparezca esa diferencia.

    • January 5, 2012 at 2:07 pm —

      No estoy segura que sea eso. Es cierto que la novela gráfica está más orientada a los hombres, pero la educación en dibujo (por lo menos a nivel escolar) no creo que sea mayor en los hombres. De hecho, por lo menos en mi país y en mi generación, dibujar era algo percibido más como “de niñas”.

      Creo que todo esto tiene más que ver con que los cómicos, humoristas, etc, a los que hemos estado expuestos durante toda la vida han sido mayoritariamente hombres. Nos hemos acostumbrado a que ese tipo de humor es el gracioso. Yo me he mudado de país muchas veces y cada país tiene un tono de humor muy diferente. Al principio no resulta nada gracioso pero poco a poco vas acostumbrándote al tipo de humor hasta que lo acabas pillando (por eso todos los países creen que su humor es el mejor). Cuando tengamos más mujeres haciendo comedia, viñetas, sátira, etc, nos acostumbraremos a su estilo humorístico.

      • January 5, 2012 at 2:40 pm —

        EL problema está ahí: la mayoría de los dibujantes d ehumor, al menos en España, tienen una edad de entre 40 y 60 años, es decir, las generaciones en las que a las niñas no se las animaba a dibujar, y a a las mujeres no se les planteaba la posibilidad de dedicarse profesionalmente a ello. De ahí que en su inmensa mayoría sean hombres. La única dibujante humorista en castellano que me suena de ese arco de edad es Maitena, las otras que conozco son francesas. En EEUU, el mercado más amplio de humor gráfico, los syndicates son mayoritariamente masculinos y sólo en las últimas dos décadas han aparecido autoras, y con cuentagotas.

        El hueco se superará, pero llevará años.

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