Ciencia

Del amor y otras hormonas

Nos gusten o no, hay algunas celebraciones que se han vuelto casi totalmente comerciales, a las que por lo mismo no podemos ser indiferentes. Navidad, por ejemplo, es una de ellas. Y claro, hoy mismo: el día de San Valentín.

No se si les ha pasado, pero cuando el 14 de febrero se acerca, es como si las rosas, los bombones y los osos de felpa se multiplicaran por todos lados. Personalmente nunca lo he celebrado, independiente si estoy acompañada o soltera, pero no me cabe duda que hay quienes lo celebran y esperan con ansias ver a su enamorado/a en la puerta, ojalá con un enorme ramo de flores.

Pero, ¿qué celebramos en realidad? Una vez vi una película, no se si la conocen, se llama “What the bleep do we know”. No me gustó mucho, es demasiado mística para mi gusto, pero tocan un tema que me llamó la atención y del que me he dedicado a leer: ¿qué es el amor, realmente?

Mi primer acercamiento a esta idea del amor como algo más que un sentimiento un poco etéreo fue lo que vi en la película. Que al conocer a alguien que nos gustaba, se generaba cierta hormona. Mientras más tiempo pasábamos con esta persona, más hormonas se iban liberando, hasta que nuestro cerebro se hacía, literalmente, adicto a estas. Y eso era lo que nos generaba esa sensación de amor y de no querer estar sin la otra persona.

Quienes hayan visto la película y sean del bando escéptico entenderán que, si bien tiene algo de ciencia entremedio, no parece muy confiable, asi que como el tema me interesó decidí investigar un poco por mi cuenta y leer algunos estudios serios al respecto.

Cuando conocemos a alguien que nos gusta, le gustamos, hacemos click, decimos que hay química. Y resulta que esa descripción es bastante acertada pues, podriamos decir, que el enamoramiento es química pura actuando en nuestro cerebro. Son varias etapas, y varias hormonas que se van alternando, en las distintas etapas del enamoramiento:

  • En primer lugar, está la atracción: vemos a alguien que nos gusta, y lo que comienza a gobernar es la testosterona. Es aquella la hormona que, podríamos decir, nos lleva a “buscar pareja”. El corazón se acelera, sube la presión, nos volvemos ansiosos. Un hecho interesante que descubrieron los estudios es que, en las parejas heterosexuales, al encontrarse enamorados el nivel de testosterona del hombre baja, mientras que el de la mujer aumenta. Casi como si la ciencia quisiera asimilarlos.
  • Luego, viene el enamoramiento propiamente tal. Esta es la etapa donde estamos embobados por el otro. Nuestro cerebro pasa de la testosterona para ser gobernado por la dopamina, hormona que produce placer y que actúa de forma similar a las anfetaminas, y la serotonina, que actúa como antidepresivo. Es el momento cuando miramos a la persona todos los días y nos decimos que si, que estamos enamorados.
  • La tercera etapa es la que desarrolla los sentimientos de apego, y nos permite llevar una relación duradera. Las hormonas que gobiernan aquí son la oxitocina y la vasopresina. La oxitocina se libera en el orgasmo, tanto en hombres como en mujeres, y da esa sensación de apego y de estrechar lazos con la otra persona. La vasopresina, por otro lado, se ha descubierto que dura tanto en humanos como otros animales, mientras se encuentren en pareja o criando hijos. También funciona como transmisor de placer. Podríamos decir que es lo que le da la “durabilidad” al apego que existe durante una relación.

Como ven, de místico el amor no tiene mucho. Cabe destacar que acá me referí al amor de pareja, pero el amor de familia o de amigos está gobernado por procesos similares, de secreción de hormonas, de adaptación de nuestro cerebro a estas, y de las distintas sensaciones placenteras que nos producen.

Algo que me llama la atención, y de lo que al parecer no se sabe mucho aún, es qué define de quién nos enamoramos y de quién no. Al parecer, cuando somos pequeños formamos mapas mentales de lo que sería nuestra “persona ideal”, y esa idea la mantenemos presente y la ocupamos como filtro, inconcientemente.

Bueno, no se ustedes, pero al estar en pareja, lo último que hago es pensar en todas las hormonas que están viajando por mi cerebro y mi cuerpo; sin embargo, si son ávidos de conocimiento como yo, un poco de ciencia no le hace mal a nadie. A mi, tanto como me maravilla el amor que puedo llegar a sentir por alguien, me maravilla saber todos los procesos que hay detrás, todo por lo que nuestro cuerpo pasa para hacernos vivir sentimientos que en principio, pueden parecer simples. Pues, si bien acá el caso particular es el amor, todos los sentimientos estarían regidos de forma parecida, por hormonas que generan sensaciones en nuestro cuerpo y que gobiernan nuestra actitud y nuestras acciones.

Espero que disfruten el amor sin pensar en todos los procesos complicados que hay detrás, ¡hoy y todos los otros días del año!

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Fugaces 13/02/12

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Fran

Fran

Chilena, estudiante de astronomía; amante de la ciencia, el pensamiento crítico y la literatura. Me gusta difundir la ciencia y la razón, por sobre todas las cosas.

3 Comments

  1. February 14, 2012 at 3:31 pm —

    Esto es química en el amor: http://networkedblogs.com/tXuY1

  2. February 23, 2012 at 8:06 am —

    Yo soy de las que gustan aparte de disfrutar el sabor del caramelo, pensar y saber de qué está compuesto y el por qué me gusta. Sin embargo, me parece que hizo falta mencionar a la FEA (feniletilamina), que aunque no llega a concentraciones significativas en el cerebro, parece ser responsable por algunas sensaciones como el nerviosismo y pensamientos repetitivos de la persona amada.

  3. March 27, 2012 at 10:23 pm —

    A mi me gustaría saber qué pasa en el organismo para que se acabe el amor, es decir baja el nivel de apego? y si llega alguien más se prefieren feromonas nuevas o que?…jaja que alguien me explique!… sería bueno conocer esas reacciones también

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