Ciencia

Todo lo que siempre quiso saber de la ciencia pero nunca se atrevió a preguntar

Imagínate que eres un estudiante que acaba de entrar al doctorado, no sé, en Física o en Biología. Desde chico te gustaban las ciencias, se te facilitaban, y te fue bastante bien en la carrera. Estas ansioso por explotar todo el potencial del método científico para avanzar a la humanidad. Crees dominar bien los principios básicos de tu grado, y tienes un claro entendimiento del método científico. ¿Qué más puedes necesitar?.

En principio todo está claro, ¿cierto? Tú formulas un hipótesis sobre un fenómeno X, te planteas objetivos o metas que debes de responder para comprobar tu hipótesis, y diseñas una serie de experimentos con sus controles debidos para responderlas. Vas un paso más allá y analizas potenciales problemas que encontrarás, pensando cómo afectarán el éxito de tu empresa y si es posible, planteas caminos alternos para sortearlos. Estimas el tiempo que tomará cada experimento, haces un calendario de tus experimentos y te aseguras de tener todo el material necesario para realizarlos. Luego, es cuestión de ejecutar tu plan maestro y listo: de aquí a Estocolmo (como decía un colorido profesor que conocí dentro de este mundo raro de la investigación). Bueno, no exactamente. En realidad nadie te avisa a tiempo que la ciencia es un negocio impredecible, y muy difícil, como trabajar de percebeiro. Pero no se preocupen, yo les voy a develar los 12 secretos sucios de hacer un doctorado que todo científico quiere ocultar (como normalmente ocurre, esta lista se basa en las primeras 12 ideas que me vinieron a la mente mientras escribía el primer párrafo).

1) Estoy segura que cualquier nuevo estudiante de doctorado se pregunta porqué los estudiantes mayores, y peor aún los temidos postdocs, son tan irritables, y en ocasiones francamente amargados. Como aprenderás rápidamente, todo experimento, protocolo o técnica siempre parece infinitamente más sencilla de lo que en realidad es. Gracias a los gritos que te pegará un postdoc en tu primera semana en el laboratorio, aprenderás que no sabes ni pipetear. Te darás cuenta de las mil y un maneras que puedes equivocarte o introducir un error en el experimento más bobo. Si tienes madera de investigador, empezarás a dudar de todos tus resultados, quizá hasta el punto que te sea difícil comprometerte al 100% con cualquier conclusión que puedes hacer con respecto a ellos.

2) Has tenido tantos problemas en dominar una técnica experimental que decides ir a preguntarle a tu asesor. No me lo tomes a mal, muchas veces te podrá ayudar, sobre todo si tu problema viene de un error conceptual, pero recuerda una cosa: la mayoría de los profesores (al menos aquí en Estados Unidos), dejan de meter manos en el laboratorio a partir de que les dan la plaza. Es probable que las técnicas hayan cambiado tanto desde sus años mozos, cuando todavía se utilizaba la regla de cálculo y el papel para graficar, que sus sugerencias sean prácticamente inservibles.

3) Después de horas de frustración, te darás cuenta que no puedes tomar como dogma la sección experimental de un artículo, o el protocolo que dejó aquel estudiante de doctorado del que heredaste tu proyecto y con el que siempre te compara tu asesor. No me malinterpretes, no siempre es maña. A veces se les va poner un detalle importante, quizá por acortar el artículo o porque piensan que es trivial, a veces usas una sustancia de un lote diferente al que ellos usaron y te cambian totalmente los resultados, a veces tú no has leído a consciencia el protocolo, y sí, a veces omiten detalles a propósito. Mal hecho.

4) Bueno, crees dominar bien la técnica y es momento de analizar resultados. Pues fácil, o concuerdan con lo esperado o no, ¿cierto? NO. Si tienes suerte, no te saldrán resultados físicamente imposibles; de ser así, creo que debes de regresar al punto (1). Quizá el ruido de tu medición es más grande de la señal que quieres medir: de vuelta al pizarrón. Tal vez los resultados te salen exactamente como esperabas…UNA SOLA VEZ. Las otras 5 veces que repites te salen cosas completamente distintas ¡Maldita sea la ciencia con su afán de reproducibilidad! O a lo mejor son totalmente contradictorios con resultados previamente publicados por los líderes en esa área. Puede ser que tú tengas la razón y estés a punto de revolucionar todo un campo de la ciencia. O no. De cualquier forma, te puedo asegurar que pasarás los siguientes meses o años de tu doctorado haciendo experimentos si quieres convencer a tu asesor de que tú estas en lo correcto.

5) En este punto les escribo una sola palabra que puede incorporar muchísima frustración si no tienes un buen dominio del tema: ESTADISTICA.

6) Quizá estas idealizando la primera vez que tengas que presentar resultados en frente de todo un grupo de investigadores. Te imaginas dando una cátedra, con tus compañeros admirando tu destreza y tu asesor asintiendo aprobatoriamente, como una escena de La sociedad de los poetas muertos. No te quiero asustar, pero si tu asesor está haciendo su trabajo, es más probable que sea como una escena de El resplandor (o como el salón de clases de Snape, para los fans de Harry Potter).

7) Ahora pensemos en el calendario que hiciste. Te vas dando cuenta que puedes multiplicarlo por 50 y quizá te aproximes al tiempo que te tomará hacer una quinta parte de los experimentos que planeaste originalmente. ¿Por qué una quinta parte? Porque llevas más de 4 años trabajando en el mismo proyecto, tus compañeros de clase se están empezando a graduar, y es hora de publicar un artículo para justificar la beca que tu profesor recibió del gobierno para financiar tus aventuras en el laboratorio.

8. Cualquiera que tenga un conocimiento básico de las matemáticas conoce el concepto de la divisibilidad infinita. Es más o menos lo mismo en la ciencia. Todo proyecto de investigación puede dividirse en n número de artículos, donde n tiende a infinito y es directamente proporcional a cuánto estas dispuesto a sacrificar tus estándares, es decir, cuán bajo es el factor de impacto de la Revistas Científicas a las que mandarás este n número de artículos. El término técnico para este principio básico es Salami Slicing (o rebanar el salami, sin doble sentido).

9) Hablando de los artículos, habrá que mencionar que pondrás una cantidad desproporcionada de tiempo a cosas que ese chico o chica idealista, que entró a este mundo pensando en el momento que escribiría ecuaciones matemáticas en las ventanas o tendría su primer momento Eureka, consideraría inimaginables . No sólo me refiero a escoger a priori la Revista donde piensas publicar el artículo para el que no tienes ni medio resultado. Te obsesionaras con el título del artículo, que debe de contener no menos de tres conceptos sexys, como nano, bio o auto-ensamblaje, y de preferencia incluir la palabra anómalo en alguna parte. O con el acrónimo de un proceso o tecnología que te has inventado, que tiene que resultar en una palabra cautivante o chistosa, como S.M.A.R.T. (Hagan la prueba, busquen S.M.A.R.T. y vean a cuantos productos y procesos se le han asignado este acrónimo).

10) Sin importar cuánto trabajo le pongas a tu primer artículo, a tu segundo, o a tu tercero, acabará rayoneado de rojo después de que tu asesor le de la primera leída, la segunda, o la tercera. Incluso llegará a corregir cosas que él mismo introdujo en ediciones anteriores.

11) Otro principio básico es el de Alibaba y los cuarenta gorrones. Tú pondrás sangre, sudor y lágrima para sacar aquel artículo. Quizá es un proyecto con otro estudiante, que será coautor del trabajo. Puede que también incluyas al postdoc que te enseño todas las técnicas, te sacó del atolladero veinte veces y te convenció de que no dejaras el doctorado otras veinte más. Tú asesor claramente debe de estar incluido. ¿Pero qué pasa cuando te piden que incluyas a aquel estudiante vago que dijo que te ayudaría y a la mera hora no contribuyó con un solo resultado? Y luego a su asesor (si incluyes a un estudiante, normalmente también hay que incluir a su asesor). Y al técnico al que le tomó no más de 5 minutos analizar tu muestra. O al chico que ya se va a graduar y que necesita engrosar su curriculum para conseguir trabajo. Esta es una práctica poco ética, pero mucho más común de lo que uno podría esperarse.

12) Eventualmente tus compañeros, amigos, tus padres y familiares empezarán a hacerte la pregunta más odiada de la historia: ¿cuándo te vas a graduar? Está científicamente comprobado que cada vez que alguien hace está pregunta, tu graduación se atrasa por 1 mes. Así que si conoces a alguien en una situación, es preferible que hables de política, deportes o de religión antes de tocar este tema tabú. Simplemente es mala forma hacerlo.

12b) Por cierto, si conoces a un postdoc, nunca le preguntes si todavía sigue estudiando, ni cuándo se va a graduar. Probablemente estará cansado de responder que el postdoctorado ES un trabajo, y que no viene con un título. Hazlo por su salud mental, que de por sí debe de ser bastante precaria si decidió hacer un postdoc :-P.

Bueno, después de trabajar no menos de 60 o 70 horas a la semana por 5 o 6 años, obtienes tu flamante título de doctor. Si tienes suerte, tu doctorado se podrá representar gráficamente como lo hizo Matt Might, profesor de la facultad de informática de la Universidad de Utah:

Imagina un círculo que contiene todo el conocimiento de la Humanidad:

Cuando terminas la educación primaria, sabes un poquito:

Cuando terminas la educación secundaria y el bachillerato, sabes algo más:

Cuando te gradúas en la universidad, consigues una especialidad:

Con un máster profundizas en dicha especialidad:

La lectura de literatura académica te lleva hasta la frontera del conocimiento de la Humanidad:

Una vez en el límite, te centras en un tema específico:

Empujas el límite durante unos años:

Hasta que, un día, el límite cede:

Y esa mella que has hecho se llama doctorado (PhD):

Por supuesto, el mundo te parece muy distinto ahora:

Pero no olvides tomar perspectiva:

Sigue empujando.

 

 

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lucy

lucy

Nacida en México, Luciana siempre ha tenido interés por temas científicos, al grado de tener la osadía de navegar el circuito académico durante la última década. Sin visos de lanzar el ancla en un área específica, ha metido mano en temas que van de materiales, a nanotecnología y últimamente en biotecnología. La vida no corre prisa, y entre inmersiones a las obscuras aguas del trabajo experimental, esta rata de laboratorio tratará de subir a la superficie para tomar un poco de oxígeno y perspectiva al escribir para escéptica.

12 Comments

  1. May 23, 2012 at 8:46 pm —

    ¡Me encanta! ¡Bravo!

    Visto así también parece muy arduo y difícil esto de la ciencia. Así son las cosas. Da miedo. :S

    • May 24, 2012 at 12:06 am —

      ¡Gracias Javier! Escribir sobre esto es como terapia para mí 🙂

  2. May 23, 2012 at 9:46 pm —

    Se me ocurre una lista similar sobre lo que la gente cree que hago yo en mi trabajo que no tiene nada que ver con la realidad, pero es mucho más aburrido.

  3. May 24, 2012 at 3:06 am —

    Estos puntos que pusiste han de ser universales x_x
    Mi pregunta más odiada sería más bien ¿Y qué vas a ser después que te gradúes?

  4. May 24, 2012 at 10:08 pm —

    Muy buena historia, podrías sacar una gran novela de ahí; o una serie: “Doctorandos” – jóvenes fogosos encerrados durante horas en un laboratorio…
    El gráfico es genial, y aplicable a la vida y al trabajo de cada uno: desde cierta distancia las cosas nunca son tan importantes como nos aparecen a nosotros.

    • May 25, 2012 at 3:26 am —

      ¡Gracias!, Me encanta el título, y definitivamente tengo suficientes historias propias y ajenas para una trilogía. Algo así como un PhD comics narrado:
      http://www.phdcomics.com/comics
      La primera vez que leí el comic se me hizo super friki…pensé que alguien me estaba espiando 🙂

  5. May 25, 2012 at 1:29 am —

    Aaains… qué grandes verdades hay aquí. Y eso que sólo llevo unos meses de doctorado 😛

    A seguir empujando…

    • May 25, 2012 at 3:37 am —

      Échale ganas. A pesar de lo que pueda parecer, hacer un doctorado tiene alguna que otra cosa buena. ¡Suerte!

  6. June 6, 2012 at 12:06 pm —

    Que bueno!!! Estoy en el 12 y clavado!!! A esperar un mes… jajajaja
    Gracias Lucy, sigo empujando!!!
    Saludos

  7. June 6, 2012 at 12:24 pm —

    Muy bueno y la gráfica del conocimiento, notable.

    Referente al principio Nº 11, reproducibilidad al 100% en campos tan diversos como: anatomía comparada, tecnología ambiental, ingeniería de sistemas y un laaaaargo etcétera!!!
    Saludos!

  8. June 30, 2012 at 5:33 pm —

    Con lo que he leído, Mestros como Newton, Einstein, Pitágoras, Pascal, he incluso egipcios, aztecas. Alguna vez no se apegaron al método científico he hizieron caso a un mundo desconocido para la ciencia un pensamiento inconsciente, onírico, un contacto con quien puede llamarse Dios para quienes necesitan ser escépticos (Requisito indispensable del científico). Es el gran dispensador de conocimiento no alcanzable para algunos. Esí se evitaron tantos contratiempos, para mas información leer los viajes de Gulliver cuendo este va a una universidad lejana.

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